El principal problema que tiene la Argentina es fiscal, aunque
hay también bastante pobreza aún y mucha informalidad en el trabajo,
con una inflación alta y con enfriamiento de la economía. Concentrándonos en el
principal problema, que a la opinión pública le cuesta percibir aunque es muy
importante por sus consecuencias, se observa que el gasto público
consolidado llegó a 45% del PIB en 2011 y 2012, cuando en 2002 o 2003 era de
28 %. Un crecimiento tan grande es insostenible, pues superó todos los límites
máximos anteriores, que terminaron siempre en un sofocón macroeconómico. El
Gobierno percibió esto, y al inicio de este año, trató de bajar algo el gasto,
reduciendo los subsidios al gas, electricidad, subte, agua y demás, aunque luego
pospuso esa decisión al ver los efectos que tenía en la población, especialmente
en la reducción de imagen positiva para el Gobierno.
Todo gasto se financia con impuestos o cargas.
El principal problema que tiene la Argentina es fiscal,
aunque hay también bastante pobreza
Primero, con los tributos propiamente dichos ,
que se recaudan mensualmente por la AFIP y sus equivalentes provinciales y
municipales.
Segundo con los impuestos futuros, es decir, la colocación de deuda pública
(tributos futuros pues la deuda hay que pagarla con impuestos elevados más
adelante). Este segundo recurso no está disponible, pues nuestro país aún está
en default (Club de París) y es difícil colocar deuda en estas condiciones (no
es imposible).Y el tercer impuesto, si fallan todos los demás, es el impuesto inflacionario o financiamiento directo del BCRA al Tesoro, por diversos mecanismos, principalmente adelantos transitorios. Este aumento de la cantidad de medios de pago en la economía sin relación con el incremento de la producción, reduce el poder de compra del ahorro en pesos o de los pagos fijos en pesos mensuales (salarios). Y esa reducción actúa como un impuesto a favor del Gobierno. Para este año se ha duplicado la posibilidad de usar este mecanismo, mediante el cambio de la Carta Orgánica del Banco Central.
En las últimas décadas se registran algunos momentos en que no fue posible mantener un gasto público tan alto. Al inicio de los 80, no pudo sostenerse la " tablita de Martínez de Hoz " y se licuó posteriormente con inflación y devaluación. Hacia 1989 no pudo mantenerse el "plan austral y ni el plan primavera", pues se financiaba el gasto público con un exagerada expansión monetaria, que terminó en hiperinflación al agotarse las reservas. Hacia el 2001, con un gasto público consolidado de 35% del PIB, no pudo manejarse más su financiamiento y terminó la "convertibilidad" en una fuerte devaluación y una inflación que se amortiguó. N o solo se congelaron en dólares las tarifas de los servicios públicos, sino que se redujeron en esa moneda a un tercio.
El gasto público consolidado sustentable es el nivel máximo que podría alcanzar éste y mantenerse en el tiempo sin crisis o sofocones macroeconómicos. Fue calculado en alrededor de U$s 20.000 millones para el año 1983. Pero si la economía crece, dicho dispendio sustentable máximo podría crecer en la misma proporción.
También podría crecer si hay inflación en dólares , es decir, la de EEUU. Como ejemplo podemos citar que el gasto sustentable en el 2001 era de u$s 51.000 millones y el efectivo era de u$s 95.000 millones, o sea, estaba muy alejado del sustentable. Al año siguiente, en 2002 por la pesificación y licuación, bajó a u$s 28.000 millones, incluso por debajo del nivel máximo aceptable para ese año que era de u$s 46.000 millones.
Mirando el largo plazo sería interesante establecer un
equipo de control del gasto público sustentable
El gasto consolidado
se ubica en 2012 en los u$s 235.000 millones y el gasto sustentable esta en los
u$s 103.000 millones. Se ha financiado el exceso de gasto con una buena
situación de los precios de las materias primas y aplicándole derechos de
exportación a las mismas así como cobrando otros impuestos que no había en el
2001. Pero es necesario corregir esto a tiempo. No creo que alcance con
"sintonía fina" aunque esa política es correcta, pero insuficiente. Aun se está
a tiempo para ir corrigiendo gradualmente este desvío. Así como se fue desviando
de su nivel aceptable en forma gradual, pero la política que se adopte en este
sentido debe ser muy firme. Se requiere tomar estas decisiones para evitar un
nuevo salto macroeconómico y sus efectos sobre la pobreza, que dejó 7.443.000
empleados informales en 2002-2003. Y, aunque en esos años mejoró mucho el empleo
formal -de 4.434.000 personas a 7.728.000-, aún tenemos 7.550.000 trabajadores
pobres o informales, es decir, un número aún mayor que al inicio de la crisis.
Mirando el largo plazo, sería interesante establecer un equipo de control del
gasto público sustentable, que no requeriría más de tres personas que vayan
monitoreando estas variables trimestralmente y adviertan sobre los desvíos a
tiempo, antes de que sea tarde. Podría estar formada esta comisión por una
persona experta por el partido gobernante, una persona experta por la oposición
y un experto independiente. Ellos establecerían el gasto sustentable para
Argentina, su forma de ajuste en el tiempo y su control periódico para que no
haya desvíos significativos. Es necesario corregir estos desvíos y aún podemos
hacerlo.Leido en diario La Nacion el 26-12-2012
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