lunes, 30 de julio de 2012

64. Otra vez, la "revolución conservadora" Por Carlos Melconian | Para LA NACION

Durante muchos años se decía de la Argentina que una buena cosecha "salvaba al país" y que una mala "lo hundía". Es una opinión que luce extremadamente conservadora y sectorial, pero fue así muchísimo tiempo.
En estos años, más allá del cambio de producto (entra a jugar la soja) parece haberse revalidado el viejo adagio y numéricamente se puede comprobar: en 2009, año de recesión, el país perdió un tercio de su cosecha; en 2012, año de probable estancamiento, se producen sólo de soja 10 millones de toneladas menos que en 2011.
Pero aún más, el gobierno de la Alianza, con la mitad de lo que es hoy una cosecha en la Argentina y con precios a un tercio de los actuales, no pudo evitar un colapso cambiario por una salida de capitales de "apenas" US$ 19.000 millones. A diferencia de entonces, entre fines de 2007 y octubre de 2011 se fueron del país US$ 80.000 millones. O sea cuatro años seguidos del monto récord de De la Rúa y no hubo colapso. Ocurrió que, simultáneamente, ingresaron alrededor de US$ 100.000 millones de agrodólares, que evitaron el colapso.
El despilfarro a lo largo de este período fue de tal magnitud que aún frente a tamaña "revolución sojera" no se pudo evitar entrar en control de cambios (se estaban yendo a razón de US$ 3000 millones al mes) ni la "toma" de los fondos de pensión y del Banco Central (a este último hubo que reformarle la Carta Orgánica, porque la anterior no alcanzaba). Se evitó una vez más el colapso, pero no se pudo evitar ni el daño inflacionario ni el energético (aquí se expropió YPF) y sus secuelas en el crecimiento, la inversión y el empleo.
A partir de este diagnóstico, en las últimas semanas los dos precios "estrella" de la economía saltaron: el dólar no oficial trepó de poco más de cinco pesos a poco más de seis pesos, y el precio internacional de la soja, de poco más de US$ 500 a poco más de 600 dólares la tonelada. Lo primero causa tensión cambiaria en lo inmediato y lo segundo provoca expectativas de distensión a futuro. Cuando hay control de cambios, la brecha cambiaria es un dato natural que llega para quedarse. Por su parte, un muy buen precio de la soja mejora las perspectivas sobre la fluidez del mercado cambiario de 2013 (si también viene bien la cosecha).
Pero más allá del aporte "elongador" de la soja, hay distintos "dilemas internos": la propia tensión cambiaria, el frenazo de la actividad, el estancamiento del empleo, el agujero fiscal creciente, la "maquinita" funcionando a pleno, la inflación que no cede y la falta de competitividad que molesta cada vez más. El año que viene a los dilemas internos se les inyectará probablemente una dosis extra de "agro- dólares", que puede ayudar claramente a distender el mercado cambiario, pero no es tan claro cómo actuará sobre el resto de los dilemas. Puede aparecer un nuevo puente externo de agrodólares. La pregunta es: ¿sería un puente para qué?
En los próximos trimestres, la economía dependerá crecientemente de cuánto rinda la cosecha que viene y a qué precios se venda. Lamentablemente, no hay nuevo modelo, no hay cambio de paradigma, no hay nueva matriz de producción. Infelizmente, y a pesar de años de "crecimiento a tasas chinas", hay que volver a prenderle una vela a la lluvia local, a la falta de humedad americana y a que el modelo que no gusta, el brasileño, se reponga de su desaceleración sin modificar su tipo de cambio. Si no, sería un problema.
El nuevo paradigma dice que si llueve suficiente acá y no llueve "allá", está la chance de que se exporte bastante más soja que este año (y un poco más de maíz). El resto es matemática pura. Serán 10 millones o más de toneladas de soja. A los precios vigentes hoy en el mercado de futuros serían alrededor de US$ 5000/6000 millones de divisas adicionales, un aporte directo e indirecto sobre el PBI del orden de 1/1,5 puntos porcentuales y $ 10.000 millones más de recaudación fiscal por retenciones.
Se trataría de una ayuda que sin confianza y programa no elimina las restricciones. Aliviaría a la actividad del letargo, pero no revertiría la flojedad del ciclo económico. Hará falta además resolverle a la exportación industrial el atraso cambiario, evitar la erosión del poder adquisitivo, revertir el estancamiento del empleo, frenar la caída de la inversión, encausar los problemas financieros de las provincias, cortar la cuasiparálisis del sector inmobiliario, manejar la provisión de energía que están detrás del actual estancamiento. Los $ 10.000 millones adicionales de mayores retenciones a la exportación no le moverían demasiado el amperímetro a la situación fiscal: este año las necesidades totales en pesos no bajarán de $ 70.000 millones, excluyentemente financiadas con emisión de moneda del BCRA. En conclusión, con más agrodólares habría más margen cambiario pero no reactivación segura. Y hasta podría ser contraproducente para la inflación y el atraso cambiario.
En los próximos meses habrá que mirar con un ojo las respuestas de política económica del Gobierno y con otro la evolución de los acontecimientos internacionales y regionales. Por supuesto que "un tercer" ojo habrá que ponerlo en la política, viendo que 2012 es un año de tensiones y que 2013 será un año de elección. Pero una nueva "revolución conservadora" desde "Chicago" trajo algo de calma. 

Otra vez, la "revolución conservadora"

Por Carlos Melconian  | Para LA NACION


 

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domingo, 29 de julio de 2012

63. el segundo semestre. De la sintonía fina a la profundización, sin escalas. Algunas medidas serán corregidas por los daños que produjeron, pero la mayoría de las distorsivas y de ajuste llegaron para quedarse. Riesgos de largo plazo. Por Enrique Szewach. Publicado por Perfil.com


Al parecer, el modelo necesitaba una revisión tan importante que la Presidenta prefirió abandonarlo antes que pagar los costos de corto plazo de volver al camino del tipo de cambio real alto y superávit fiscal, que caracterizaron los momentos de esplendor económico de estos años.


Así, en materia cambiaria, prefirió terminar con veinte años de convertibilidad del peso, racionar la venta de dólares de las reservas y pesificar obligatoriamente las operaciones financieras e inmobiliarias, y prohibir el flujo de atesoramiento en moneda extranjera, aunque no los stocks acumulados, dando lugar a un doble mercado de facto. La alternativa hubiera sido pasar a una política monetaria independiente de las necesidades fiscales, establecer metas de inflación decrecientes y permitir un ajuste más rápido del valor del dólar.


Ligado a lo anterior, se optó por una política fiscal “discriminatoria”, ajustando sólo contra los enemigos políticos o los potenciales “no votantes” del oficialismo (básicamente, retiro de subsidios o racionamiento de transferencias a provincias, y presionando para más suba de impuestos provinciales), mientras que, para el resto, se usa una política expansiva financiada por el Banco Central.


La alternativa hubiera sido una política de ajuste fiscal más “general” y concentrar el gasto público en los servicios básicos y los sectores más necesitados, actualizando precios de energía y transporte gradualmente y suavizando, en todo caso, el ajuste, con una normalización financiera internacional.


Finalmente, en sectores “sensibles” de energía e infraestructura, que requieren inversión urgente, se está pasando del “capitalismo de amigos” al “capitalismo de Estado”. La alternativa, hubiera sido abandonar el capitalismo de amigos y pasar a un capitalismo competitivo, bien regulado.


Todo esto en un entorno internacional dominado por la crisis de la Europa Mediterránea, un lento crecimiento norteamericano, una cuasirrecesión en Brasil (made in su banco central) y una China desacelerando.


El resultado de todo este cóctel, hasta aquí, ha sido una moderada recesión en la industria. Una caída de la masa salarial real influida por el sector asalariado informal, con aumento del desempleo, y una inflación bien instalada en el 2 por ciento mensual promedio; una cuasiparálisis de todas las actividades inmobiliarias que involucran transacciones en dólares, y graves dificultades para exportar e importar. Mientras, el Gobierno intenta –con crédito dirigido– compensar las consecuencias de este menor crecimiento.
La pregunta clave es si el segundo semestre será igual, mejor o peor que el primero.


Ante todo, está claro a esta altura que gran parte de lo arriba descripto está aquí para quedarse, dado que forma parte de una decisión de política central del Gobierno. Obviamente, algunas cuestiones serán corregidas, como los plazos para exportar o las trabas para importar insumos críticos, y en ese sentido puede esperarse, en esas actividades, una mayor fluidez. También es probable que mejore la demanda brasileña en algunos sectores, aunque ello implica un menor saldo comercial neto.


Y es probable, también, algún repunte en los sectores relacionados con el crédito dirigido, aunque en el caso del sector de la construcción el freno de la obra pública juega en contra.


Pero también es probable que se “inventen” más restricciones, prohibiciones y limitaciones, y se profundice el capitalismo de Estado, expropiador.


Si Europa no empeora, el segundo semestre dependerá del “neto” entre el ajuste de la economía a esta nueva normalidad pesificada y trabada, y los efectos negativos de los nuevos inventos. En principio, podríamos seguir con esta recesión moderada en la industria y con un repunte modesto en el resto.


Pero el tema clave es que este nuevo modelo es, por definición, un esquema, como máximo, de bajo crecimiento.
Y es un esquema de bajo crecimiento porque no modifica el problema central, un clima antiinversión privada. Sólo se invierte con anabólicos, precios relativos fuera del equilibrio, alta inflación y aislamiento 

internacional.
Todo “mechado” con falta de justicia y deterioro institucional.
En síntesis, quizás un segundo semestre algo mejor, en un camino de largo plazo claramente peor.



Por Enrique Szewach. Publicapor Perfil.com


http://www.perfil.com/ediciones/2012/7/edicion_698/contenidos/noticia_0040.html



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62. Cancha embarrada para la economía Por Néstor O. Scibona | Para LA NACION


Axel Kicillof es un ferviente defensor de las políticas expansivas de la demanda, de la intervención del Estado en la economía y detesta que se hable de "clima de inversión" como indicador de las expectativas empresarias. Ahora que acaba de ser formalmente entronizado como supersecretario del área - equivalente ideológico de la función que en la faz operativa cumple Guillermo Moreno, con quien suele discrepar- deberá encontrar argumentos concretos para explicar por qué, bajo aquellas políticas, hace tres trimestres consecutivos la inversión privada retrocede en la Argentina y la economía cayó en un escenario de estanflación.
Los decretos presidenciales conocidos el viernes parecen hechos a medida del pensamiento del ascendente secretario de Política Económica. Tanto por intervenir en empresas con participación estatal minoritaria (además de manejar inversiones con fondos de la Anses), como por presidir la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas, un pomposo título que oculta que todos los eslabones de esa cadena pasarán a estar extremadamente regulados. A primera vista, estas estructuras no parecen ser un aliciente para inversiones de riesgo. Mucho menos en el caso del petróleo, gas y refinación de combustibles, donde las compañías estarán obligadas a registrarse y presentar desde 2012 un plan anual de inversiones compatible con un plan nacional que todavía desconocen, lo mismo que las políticas de precios y contratos para el sector. Tal vez esta tendencia a poner el carro delante de los caballos -o sea, los controles antes que las políticas- y prever sanciones de antemano, explique por qué no se concretaron anuncios de inversiones prematuramente promocionadas. O que el Gobierno negocie imprecisos acuerdos con Hugo Chávez para que YPF y Pdvsa trabajen en conjunto. Más que apto para nuevas inversiones, el terreno ahora se presenta pantanoso.
También la cancha embarrada se extiende a la macroeconomía. Hasta hace poco más de tres años, cuando estalló la crisis global, había consenso entre economistas ortodoxos y heterodoxos sobre la importancia de los tres pilares del "modelo" K: los superávits fiscal y externo y un tipo de cambio real competitivo. Ahora que éstos se desmoronaron, el debate se convirtió en un torneo de sofismas. Incluso el propio Kicillof utilizó el argumento de sus detractores para sostener que si la economía creció espectacularmente en el período 2003/2011 debido al viento externo a favor, ahora que no lo hace es porque el mundo juega en contra. Ni una cosa ni la otra. No vinieron de afuera los controles cambiarios, las trabas a las importaciones, el déficit energético, la expropiación confiscatoria de YPF ni las medidas unilaterales por sorpresa que en los últimos nueve meses condujeron el crecimiento del PBI a un lodazal.
A esto deben sumarse la permanente reivindicación que hace Cristina Kirchner del multifacético intervencionismo estatal y la novedad de incluir en la flamante "cadena nacional del desánimo" a todos quienes discrepan con el diagnóstico oficial. Entre ellos, a dos ex presidentes del Banco Central (Alfonso Prat-Gay y Martín Redrado) que contribuyeron, con enfoques ciertamente diferentes, a la etapa del "modelo" que posibilitó el crecimiento récord del PBI. Hasta que fueron eyectados por tratar de preservar cierta independencia del BCRA, sepultada en los últimos dos años.
Hoy, con nueva carta orgánica, el BCRA también está empantanado: le resulta cada vez más difícil preservar el valor del peso y a la vez promover el crecimiento de la economía y del empleo, tras haberse consolidado como una virtual caja extra -en dólares y pesos- para financiar los crecientes desequilibrios del sector público. La subordinación de la "maquinita" a las necesidades de la Casa Rosada realimenta la inflación y la brecha cambiaria que, junto con la proliferación de controles, le restan fluidez a la actividad económica.

Vivir de simbolismos

Mercedes Marcó del Pont ahora está empeñada en "enseñarles a prestar a los bancos privados". Por eso los obliga a otorgar créditos a tres años de plazo y tasa fija negativa frente a la inflación (15% anual) a empresas grandes y pymes para proyectos de inversión. Por ahora los bancos, que deben fondear esos préstamos con depósitos a 45 días en promedio, están apuntando a sus propios clientes con proyectos en marcha. Pero es difícil determinar si la escasez de inversión obedece a la falta de crédito o de confianza. Ninguna empresa está segura de exportar más con atraso cambiario, ni de contar con más demanda interna con el freno económico. Ni mucho menos, si Moreno o Beatriz Paglieri autorizarán la importación de equipos que formen parte de los proyectos.
A falta de mejor gestión en estos terrenos y exceso de decisiones absolutistas, el gobierno de CFK volverá a promocionar un logro indudable: el desendeudamiento del sector público en moneda extranjera (a sólo 15% del PBI). La cuenta regresiva activada por el Ministerio de Economía en su sitio web y que culminará el 3 de agosto con la cancelación del Boden 2012 (unos 2300 millones de dólares) tiene el valor simbólico de cerrar la etapa de corralitos y corralones de la crisis de 2001 y 2002. Pero resulta discutible su marketinero eslogan: "Sin deuda, somos más libres". No sólo por la imposibilidad del Gobierno de endeudarse a tasas razonables (con riesgo país récord, hoy pagaría tasas más altas que España o Italia); o porque la deuda pendiente con el Club de París le impide financiar inversiones en infraestructura a tasas bajas y largo plazo que aliviarían los presupuestos de cada año. También porque el cierre de aquella etapa coincide ahora con un rígido cepo cambiario; una caída de casi 50% de los depósitos en dólares en el sistema financiero (con impacto en las reservas del BCRA) y un abundante endeudamiento en pesos del Estado con el propio sector público. Según el economista Hernán Lacunza (ex gerente general del BCRA), más del 50% de la participación de la deuda del sector público en los activos del Banco está constituida por "pagadiós" del Tesoro: letras intransferibles y adelantos transitorios.
Otro simbolismo es la emisión de los nuevos billetes conmemorativos de 100 pesos. Más allá de que en principio no pueden ser utilizados en cajeros automáticos, resulta políticamente contradictorio que este homenaje monetario a Eva Perón haga realidad su profecía de "volver y ser millones", pero bajo la forma de billetes con su imagen que cada día pierden poder adquisitivo en perjuicio de los más pobres. Incluso hubiera justificado una denominación más alta (200 o 500 pesos), si el Gobierno admitiera -como acaba de hacerlo tardíamente el futuro titular de la CGT oficialista- que la inflación real es 2,5 veces superior a la ficticia del Indec. De paso, esto facilitaría un más rápido y menos costoso imprevisto reemplazo total de la línea de billetes con la imagen de Julio A. Roca, ya sea que se impriman en la Casa de Moneda o en la imprenta privada bendecida por Amado Boudou y contratada luego por el BCRA.
Por ahora, ni la soja con altos precios ni la perspectiva de una recuperación de la demanda brasileña por productos argentinos alcanzan para sacar a la confianza de esta cancha embarrada.

Por Néstor O. Scibona | Para LA NACION


http://www.lanacion.com.ar/1494181-cancha-embarrada-para-la-economia




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martes, 24 de julio de 2012

61. El resultado del progresismo Por Orlando J. Ferreres | Para LA NACION

El gobierno que se inicio en 2003 puede considerarse progresista. Entendemos por este concepto una serie de hechos, que de una u otra manera, pueden definir a este progresismo, independientemente de si se está de acuerdo o en desacuerdo con esos hechos: la oposición al Consenso de Washington; la ruptura con el Fondo Monetario Internacional, mediante el pago de toda la deuda con ese organismo; la oposición (ambivalentemente) a los EE. UU., llegando al extremo de intervenirle un avión militar con instrumentos de seguridad, acusándolo de no declararlos; la formación de un bloque, que puede considerarse progresista, con Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia; la quita del 70% en la deuda contraída por el Estado (principalmente en manos del sistema de jubilaciones argentino) y el mantenimiento por 9 años (hasta hoy) del default con el Club de París; la referencia a la década del 90, y al "neoliberalismo"en general, como culpable de los males que se viven incluso ahora; la reivindicación de la década del 70 y su identificación con los derechos humanos, y el apoyo a las Madres de Plaza de Mayo; el freno a la policía dura y respaldo al garantismo aunque se registre un fuerte incremento de la inseguridad ; la lucha contra los productores del campo por considerarlos oligarquía , hasta el punto de ni ir a la inauguración de la exposición rural; un progresivo alejamiento de la Iglesia Católica, tanto en el tratamiento del aborto como del casamiento igualitario y el facilitar o no regular manifestaciones piqueteras en las calles, incluso aquellas violentas o intimidatorias.
Podría haber más hechos que definan lo que comúnmente se entiende por este progresismo y muchos quizá no estén de acuerdo con algunos de los puntos de este listado. Es materia opinable y por este motivo no hemos incluido temas como el del Indec y la falta de credibilidad de las cifras oficiales, pues ni el progresismo está de acuerdo con ese tipo de acciones.

Aspectos económicos internacionales

En los aspectos económicos internacionales esta etapa (2003-2012) sólo es comparable con la de 1880- 1914, en la que rigieron condiciones óptimas para nuestras principales producciones, la agricultura y la ganadería. Los precios de los granos han sido excepcionales desde 2003 en adelante, reflejados en el precio de la soja. Durante el gobierno de De La Rúa este precio estaba en 150 u$s/ton y el valor de toda la producción de este grano, casi todo exportable, era de u$s 4000 millones. Con los precios alrededor de 500 u$s/ton (ahora está en 625 u$s/ton) eso representa un valor de u$s 24.000 millones por año en promedio, es decir u$s 20.000 millones más cada año, lo cual se traduce en grandes posibilidades de progreso si se utilizaran adecuadamente para promover el crecimiento a largo plazo del país.

Liberalismo y progresismo

En la época de Roca y el liberalismo de aquella época no fueron muy altos los precios internacionales de los granos, sino que la Argentina logró poner en funcionamiento 15.000.000 de hectáreas agrícolas más, sin provocar que los precios bajaran. El resultado en cuanto a nuevos recursos excedentes es el mismo, aunque en aquella oportunidad hubo que poner a producir un desierto mientras que actualmente fue el resto del mundo (China, India, Vietnam) los que incrementaron fuertemente su demanda, como resultado de la gran disminución de la pobreza en esos países, lo que causó una fuerte alza de nuestros precios, al mismo tiempo que nuestros productores respondieron con la inversión tecnológica adecuada.
La cuestión es cómo usaron los recursos el liberalismo de Roca y el progresismo de los Kirchner. Actualmente lo que más creció fue el consumo, concentrándose las políticas públicas en obtener resultados en el corto plazo. En la época del liberalismo se fomentó la inversión, que es lo único que hace crecer a un país en el largo plazo, aunque es complicado popularmente tener que esperar varios años hasta recoger los resultados. Esto se puede ver en las tasas de inversión:
La gran inversión de aquella época, en 1907 llegó al 58 % del PBI, nada tiene que ver con la moderada suba del coeficiente de inversión de la época actual, signada por el progresismo y su énfasis en el consumo. Cada uno puede listar las obras que se hicieron en aquellos años, como los ferrocarriles, los puertos, los telégrafos y el correo, que eran como Internet de hoy, también gran cantidad de edificios públicos. No por ello se descuidó el ángulo social: la educación presentó un impulso nunca visto hasta ese momento en el país y se hicieron gran cantidad de edificios para escuelas y también dentro de las escuelas se logró trasmitir el conocimiento, brindando una educación de calidad.
¿Qué es mejor? ¿Consumir todos los recursos hoy y ahora, satisfaciendo demandas populistas orientadas al voto de corto plazo, aunque después no queden recursos para financiar la infraestructura de las futuras generaciones, o usar esos recursos para invertir y para hacer un país para el largo plazo? Seguramente habrá muchas opiniones diversas. Yo prefiero hacer un país para el largo plazo, lo que permitiría aumentar un millón de personas por año la ocupación productiva competitiva, hasta ser un país sin desempleo ni pobreza, como debe ser la Argentina, un país con grandes recursos naturales y humanos.

El resultado del progresismo

Por Orlando J. Ferreres | Para LA NACION

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sábado, 21 de julio de 2012

60. Dólares: una apuesta del Gobierno para 2013 PorAlcadio Oña aona@clarin.com


Pasar este año a como sea, es la consigna que anima el taponamiento del mercado de divisas y de las importaciones. Y en la movida resalta un punto clave: en 2013 aflojan los vencimientos de la deuda en dólares .

Según estimaciones privadas, sin desembolsos por el Boden 2012 y el cupón atado al PBI, entre capital e intereses las obligaciones de 2013 ascenderían a US$ 7.480 millones. Comparadas con los US$ 11.780 millones de este año, significará cierto desahogo en las necesidades de divisas.
El Boden 2012 es un título en dólares, emitido a principios de febrero de 2002 como alternativa para los depósitos pesificados. En agosto será saldado totalmente. Y el Gobierno enarbolará el caso como una muestra de que cumple hasta con los compromisos heredados, aunque omitirá decir que alrededor de la tercera parte corresponde a deuda contraida con Hugo Chávez .
Y que desaparezca el pago por el cupón PBI implicará reconocer que este año se enfrió la economía.
Con obligaciones en dólares más aliviadas, aunque importantes, una hipótesis previsible sobre la movida pasa por la posibilidad de que Guillermo Moreno entreabra el rígido cerco que montó alrededor de las importaciones. Se entiende, sólo pasarán aquellas que el Gran Controlador considere imprescindibles para levantar la actividad ecónomica . Y hasta ahí nomás, no vaya a ocurrir que se le disparen.
Otro cantar vale para el cepo sobre el dólar. Parece aconsejable perder todo entusiasmo en el sentido de que las ventas al tipo de cambio oficial vayan a ser liberadas. Este cerrojo llegó para quedarse y abrirlo sería letal, después del zafarrancho que armaron las medidas del Gobierno. Por lo demás, suena a futurismo puro imaginar estrategias complementarias.
Todavía siguen cruzándose culpas acerca de quién fue el promotor del modelo: si Moreno, si el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, o el que esté a tiro. Aunque, como tantas otras, la bendición final partió desde la cúpula del poder.
Algo semejante a la pregunta del millón consiste en saber cómo manejarán un escenario que, al menos en términos de divisas, luce menos pesado. “Si uno mira lo que han hecho desde noviembre, no da como para ilusionarse ”, dice un analista que obviamente no milita en las filas del kirchnerismo.
Todo empezó con la necesidad de que los compradores se identificaran ante la AFIP, una manera razonable de controlar ganancias no declaradas de los contribuyentes. Y en caso de que fuese posible, sería ocioso contar la catarata de trabas que sobrevinieron después, hasta bloquear por completo el sistema cambiario.
Un muestrario macro breve canta que el modelo amplificó una desacelaración de la economía que venía de antes, trabó actividades productivas, le pegó a la inversión y secó el mercado inmobiliario.
Medido por los costos , el plan no parece haber sido el mejor. Eso, para el caso de que hubiese existido un plan, articulado entre varios equipos del Gobierno, con cierto grado de elaboración, consistente y pensado un poquito más allá del cortísimo plazo.
Pero el sofocón no saltó de buenas a primeras .
Desde 2007, la inflación real acumula 199 % y el dólar oficial 49 %: atraso cambiario evidente. Ya en deterioro hacia el final del mandato de Néstor Kirchner, las cuentas fiscales están ahora en rojo subido. Los subsidios indiscriminados escalaron de $ 4.690 millones a $ 74.500 millones, entre 2005 y 2011. El superávit del balance comercial energético devino en déficit pleno, a causa de una pertinaz caída en la producción de gas y petróleo: crisis y necesidad de divisas. Hubo fuga de capitales fuerte y creciente a partir de 2007. Y fue necesario cerrar importaciones para mantener a la balanza comercial en signo positivo.
Tal vez haya más para este boletín. Aún así, nadie puede declararse sorprendido por la suma de desajustes en variables clave: estaban a la vista de quien quisiera verlos . Tal cual pasa a menudo, escaparle a los problemas o no enfrentarlos a tiempo acaba por multiplicarlos.
Y si sólo se mirase el embudo cambiario en el que terminó el Gobierno, por acción u omisión, es sencillo concluir en que dólar paralelo nació de cualquier cosa menos que de un repollo.
Nada casual resulta, entonces, que miles de pedidos de importación se apilen en el área de Moreno. O que, en menos de una semana, Echegaray haya dado vueltas con un régimen que frenaba el ingreso de insumos insustituibles, sólo porque las empresas estaban bajo una de las tantas inspecciones fiscales de rutina. Esos operativos pueden concluir sin sanciones, pero consumen meses: el tiempo que durarían las trabas.
Hay decisiones que trepan a niveles muy altos del Gobierno. Llegado ese punto, empieza a tallar el reiterado sistema de la suspicacia o, al fin, la resolución a éste sí y éste no A mediados de los 60, en la tevé argentina, hacía furor un sketch protagonizado por Joe Rígoli. Contaba las desventuras de un hombre al que se le había secado un arbolito, quería plantar otro y necesitaba autorización municipal. Iba y venía de la misma oficina todo el tiempo, pero siempre le faltaba un trámite más.
Papeleo interminable, aquello era una crítica a la burocracia nacional. Esto que pasa ahora es otra cosa. A veces, parece que Moreno y Echegaray compitieran para ver quién mete más obstáculos : así piensa más de un empresario.



Dólares: una apuesta del Gobierno para 2013

PorAlcadio Oña

martes, 17 de julio de 2012

59. DESDE MAYO, LAS FAMILIAS Y EMPRESAS HAN VOLCADO $ 8.000 MILLONES ADICIONALES A SU TENENCIA DE BILLETES Y MONEDAS Si no puede ahorrar en dólares, el argentino prefiere el efectivo. Por Verónica Dalto. Publicado por cronista.com

A partir del corralito cambiario que se terminó de cerrar a principios de mayo pasado, los argentinos se volvieron más precavidos: no sólo retiran sus depósitos en dólares de los bancos, sino que también prefieren mantener sus pesos en efectivo antes que colocarlos a plazo fijo.

El hecho de que las autoridades no permitan comprar dólares para atesoramiento desde el 8 de mayo pasado explica que las familias y empresas hayan volcado $ 8.000 millones adicionales a su tenencia de billetes y monedas (sobre un total de $ 20.000 millones) y que el índice de preferencia por la liquidez se haya alzado hasta el 35,6%, según indica un informe de la consultora AMF Economía.

“Es un fenómeno bastante vinculado con el tema del corralito cambiario, con el tema de la conducta precautoria”, dijo Méndez, director de AMF, a El Cronista. “No se sabe qué hacer con los pesos. Lo más sencillo para la persona menos informada era comprar dólares. El cepo cierra el camino de invertir los pesos excedentes en dólares y hoy todavía no sabe bien qué hacer con esos pesos. Y mantiene una conducta precautoria de wait and see porque tiene miedo de inmovilizarse en un banco”.

La imposibilidad de comprar dólares renovaron los bríos por el efectivo: la tenencia de billetes y monedas en términos de la cantidad total de dinero (M3) venía disminuyendo hasta mayo último. Pero desde que se impusieron mayores controles cambiarios cambió su recorrido y se separó 0,8 puntos porcentuales de la registrada en 2011.

En los últimos doce meses, el sector privado aumentó $ 45.000 millones sus tenencias líquidas, un alza del 36% interanual, que según dice Méndez, se explica en 24-25 puntos por la suba de precios y el resto, por el cepo cambiario.

La mayor preferencia por la liquidez complica a los bancos a la hora de captar depósitos y generar nuevos créditos: “La mayor proporción de pesos fuera de los bancos y la inexistencia de activos financieros alternativos que capten estos fondos presionan sobre el costo del dinero y la capacidad que tienen los bancos de fortalecer la oferta de créditos”, agrega el informe.

Los bancos tuvieron que aumentar un par de puntos la Badlar para elevar el costo de oportunidad de mantener el dinero en efectivo hasta niveles del 13,5%. Y la creación secundaria de dinero cayó unos $ 10.000 millones, ya que el multiplicador de la base monetaria pasó de 1,99 a 1,94 desde el 30 de mayo. “La situación del sistema financiero es bastante tensa”, concluye Méndez.

 Por VERÓNICA DALTO

Publicado por cronista.com

http://www.cronista.com/finanzasmercados/Si-no-puede-ahorrar-en-dolares-el-argentino-prefiere-el-efectivo-20120717-0031.html

 

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lunes, 16 de julio de 2012

58. Lunes 16 de Julio de 2012 El euro ascendió a $ 5,68 El dólar oficial subió medio centavo a $ 4,575 y el "blue" se disparó a $ 6,31. Publicado en ambito.com


 
La cotización del dólar volvió a cobrar relevancia y en el mercado oficial continuó la tendencia alcista de las últimas ruedas. El billete ascendió medio centavo en las principales casas de cambio de la city porteña a $ 4,53 para la compra y a $ 4,575 para la venta.

Las nuevas medidas que restringen la compra de dólares para turismo y que prohíben la adquisición de divisas para atesoramiento impactaron de lleno en el humor de los inversores y eso se notó en el fuerte aumento del dólar en el mercado informal.

El "blue" volvió a escalar y alcanzó un nuevo récord a $ 6,31 para la venta. Sucedió luego de que la semana pasada se anunció que las operaciones de venta de billetes de dólares y cheques de viajeros a residentes sólo pueden hacerse efectivas a través de débito en la cuenta del cliente, un cheque de la propia persona o de una transferencia desde su cuenta en otra entidad bancaria.

Los analistas consultados por ámbito.com revelaron que la fuerte suba se debió al aumento de la demanda que se provoca de cara a las vacaciones de invierno. Sin embargo, otros fueron más cautos y aseguraron que se trata sólo de una "histeria" y que a mediano plazo volverá a estabilizarse el precio.

La anterior vez que el precio del informal alcanzó un máximo, el secretario de comercio interior, Guillermo Moreno, mantuvo una reunión con los principales dueños de casas de cambio para pedirles que bajaran el valor. Precisamente se espera que está semana el Secretario y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, vuelvan a reunirse con los principales referentes del sector.

En el segmento mayorista donde operan entidades financieras y grandes empresas el dólar terminó la primera jornada de la semana en $ 4,55 para la venta. Según los operadores, el trámite de los negocios volvió a resultar monótono y sin relieve, y con diferencias de precios justificadas por la presencia del Banco Central.

Promediando el mes, la autoridad monetaria llevaba comprados hasta el viernes cerca de 600 millones de dólares y de las estadísticas privadas surge que en el año los dólares incorporados a las reservas internacionales suman más de 8.000 millones. El BCRA finalizó hoy con un saldo neto comprador por u$s 90 millones.

"La restricción para acceder a la operatoria con divisas despeja el camino para que la autoridad monetaria retome un importante nivel de actividad y exhiba en el transcurso de este mes mejores resultados que los obtenidos en el precedente", explica Gustavo Quintana, de López León Brokers.

De ahora en más, según los operadores, comienza el lento pero perceptible proceso de cierre paulatino de posiciones en el mercado de futuros a vencer el 31. Para los expertos, la presión sobre los precios puede traducirse en un aumento en el ritmo de ajuste en el valor del dólar.

En ese sentido, Quintana sostiene que los valores pactados para liquidar a fin de mes se encuentran todavía bastante por encima del valor presente y permiten suponer que la tendencia a la suba se mantendrá durante los próximos días.

En el Rofex rosarino las operaciones a término que vencen a fin de mes fijaron postura vendedora en 4,582 pesos y de la posición siguiente, agosto, surgió un precio de 4,646 pesos por dólar.

Los informes privados revelan que durante los cuatro días hábiles de la semana pasada, el complejo agroexportador liquidó operaciones por 584,22 millones de dólares, un 12,75 por ciento menos que en la primera semana de julio.

Publicado por ambito.com

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57. "La historia muestra que el tipo de cambio se acomoda al paralelo"


     
En la tradicional entrega de «El Economista del Mes» el análisis de la coyuntura y las perspectivas estuvo a cargo de los economistas de Ecolatina, Marco Lavagna, Santiago Paz y Lorenzo Sigaut Gravina. Advirtieron que la consultora ajustó las previsiones de crecimiento económico para el año del 3,5% al 2%. Además, proyectan un dólar oficial en $ 4,90 en diciembre, lo que aseguran continuará sumando distorsiones dadas las expectativas de inflación cercanas al 30% y las subas salariales de alrededor del 25%. El crecimiento del año sería del 2%
 
1 ¿Cuáles son las proyecciones de crecimiento para este año?

Fuimos ajustando las proyecciones de crecimiento. A principio de año éramos más optimistas y calculábamos un alza en torno al 3%. Hoy las bajamos al 2%. La razón es que la producción de bienes está mostrando un estancamiento y probablemente en el segundo trimestre se haya producido una caída por la menor cosecha agrícola a consecuencia de la sequía de fines del año pasado y principios de este año. Hay otro tema importante por el lado de la industria que es que hay una menor demanda de Brasil, país que se desaceleró y estancó los últimos trimestres. También está la incertidumbre cambiaria, que ya impactó fuerte en la construcción y el sector inmobiliario que estaba dolarizado. Hay expectativas de devaluación elevadas y una brecha cambiaria, entre el dólar oficial y el paralelo, muy significativa.

2 ¿El tipo de cambio tendrá un ajuste mayor?

No vemos que haya señales de que se produzcan cambios. En los últimos dos meses hubo un deslizamiento un poco mayor del que se venía observando. La estimación es que para diciembre se ubique en $ 4,90, un alza del 13%. En el caso del paralelo, eso ya es una lotería. En momentos de tensión, la brecha dio saltos y luego se consolidó. En noviembre se había ubicado en un piso del 10%. Después, en abril y mayo, hubo un nuevo salto y se ubicó en el 30%. La brecha crece cuando hay algún acontecimiento importante y después le cuesta bajar. Mantener esta situación es complicado, sobre todo por la pérdida de la competitividad externa que genera y por la suma de distorsiones que se producen con precios y salarios que crecen a un ritmo superior a la depreciación del tipo de cambio. Hay expectativas de inflación en torno del 30% y aumentos salariales en niveles cercanos del 25%. En algún momento, estas distorsiones se corrigen. Lo que muestra la historia siempre que hubo mercados desdoblados es que el tipo de cambio siempre se corrige acomodándose al paralelo.

3 ¿Habrá más impactos por efecto de las trabas en importaciones y exportaciones?

Ya se ven importantes efectos en el comercio, que sigue con perspectiva negativa, hay una reducción del superávit comercial, una industria con exportaciones cayendo y está el problema de la liquidación de divisas. Si bien, en teoría, se estarían destrabando para algunas empresas los problemas de liquidación de divisas, todavía son pocas las beneficiadas. Las últimas modificaciones para liberar las operaciones fueron dirigidas a empresas mineras muy específicas. El punto preocupante es que esa decisión muestra un mayor intervencionismo. En vez de volver a la normativa anterior, se decidió empezar a evaluar caso por caso. Cuando hay medidas más universales hay menos posibilidad de discrecionalidad. Desde el punto de vista de un proceso de inversión se genera mucha incertidumbre. La empresa que tiene que venir a invertir piensa: tengo que importar insumos o bienes de capital pero están trabadas las importaciones y probablemente no lo podré hacer en tiempo y forma, si me va bien no sé si voy a poder girar utilidades, si crezco en mi perfil exportador quizás no pueda venderle a otros países.

4 ¿El clima de inversión continúa deteriorándose?

Nosotros elaboramos índices de clima de inversión que tuvieron caídas fenomenales desde noviembre hasta hoy. Cuando la Presidente habló de la necesidad de encarar una «sintonía fina» generó mucho optimismo entre empresarios. Se esperaba una pauta salarial un poco más baja, una suba de las tarifas para que la carga de los subsidios no profundice el déficit fiscal, entre otras cosas. Pero en marzo, se produjo la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Que se haya duplicado los adelantos transitorios demuestra que hay poca independencia entre la política monetaria y la fiscal.

5 ¿Cómo terminará el año en materia fiscal?

En las provincias ya está presupuestado déficit fiscal. En 2010 y 2011, habían salido a los mercados para financiarse pero esa posibilidad se terminó porque el riesgo-país está muy alto. En la Nación todavía la situación no llegó a ser tan mala porque los gastos y los ingresos están casi en el mismo nivel. El Gobierno intenta mostrar un superávit aunque sea mínimo, pero mostrarlo. Lo que nosotros prevemos es que a nivel nacional, el superávit primario sea nulo.

6 ¿Por qué la deuda es tan baja pero igual el riesgo supera los 1.100 puntos?

Los valores de los bonos responden a la incertidumbre que hay con respecto al mercado cambiario. El Boden 2012 está valorado porque paga en dólares ahora. La verdad es que la situación argentina en relación con la deuda no tiene relación con el riesgo-país. Estamos muy lejos de estar en una situación como la que tienen España o Italia, pero nuestro riesgo-país es mucho peor que el de ellos, que es cercano a 500 puntos y tienen una calificación triple A. La deuda argentina es del 18%, y en dólares sólo un 13% del PBI. Por eso hay muy poco riesgo de un default. Lo que sucede es que después está la cuestión intangible, de incertidumbre, que cambia la percepción y afecta a los bonos de más largo vencimiento que son los que se utilizan para medir el EMBI.

7 ¿El alza del precio de los commodities compensa la caída en la cosecha, producto de la sequía?

Compensa solamente la mitad. Por eso, al evaluar el impacto del precio de los commodities en las cuentas del sector externo se ve que va a haber una caída cercana al 10% en términos de exportación. En cuanto a los valores de la soja, también responden mucho a la crisis en Europa. Cuando hay calma, como en estos días por el anuncio de estímulos en ese bloque, suben los precios de la soja. En los últimos días subieron de u$s 514 a u$s 550. Aún si se ubican en u$s 520, siguen estando en los máximos históricos. Los precios van a seguir jugando a favor. En cambio, algo que juega en contra son las restricciones que ya empiezan a imponer algunos países por las políticas argentinas. Las más importantes: las sanciones que ya impuso la Unión Europea, las que estarían por conocerse de la OMC, y las licencias no automáticas que creó Brasil en alimentos, y que pegan fuerte en algunas provincias.

Publicado por ambito.com



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domingo, 15 de julio de 2012

56. FINANZAS PÚBLICAS Y POLÍTICA Las cuentas en rojo: el déficit fiscal subiría este año un 75% El desequilibrio del Tesoro Nacional trepará en 2012 a $ 55.000 millones pese a las “ayudas” que recibe del Central y la ANSeS. Si se suman las provincias, el agujero se amplía a $ 85.000 millones. Por ISMAEL BERMÚDEZ. Publicado por clarin.com



Las cuentas publicas nacionales están al “rojo vivo”, y tanto o más deterioradas que las finanzas provinciales. Como van las cosas, este año, y también contando con las transferencias o “ayudas” del BCRA y la ANSeS, los especialistas y las consultoras calculan que, tras el pago de los intereses de la deuda, el déficit financiero podría trepar a $ 55.000 millones, un 75% más que en 2011 . El año pasado, aún con esas “ayudas”, el Estado Nacional quedó con un déficit de $ 30.663 millones. Si a los $ 55.000 millones se suma el déficit previsto de las provincias, otros $ 30.000 millones , las cuentas consolidadas (Naciòn + provincias) totalizarían un rojo de $ 85.000 millones, más del 3% del PBI.
El último informe del Estudio Bein estima un déficit financiero de $ 54.135 millones. Nadin Argañaraz, del IARAF (Instituto Argentino de Responsabilidad Fiscal), proyecta varios escenarios pero el resultado “en todos los casos seria deficitario y variaría entre los $ 42.000 millones y los $ 63.000 millones, según cuál sea la trayectoria del gasto”. Econométrica estima un déficit financiero de $ 56.000 millones.
Maximiliano Castillo, de ACM dice que antes del pago de intereses por unos $ 45.000 millones/50.000 millones, “el déficit primario a nivel nacional sería de  $16.000 millones. La cifra contempla el giro de utilidades del BCRA al Tesoro por $ 8.900 millones y de rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad por $10.400 millones, como se estipula en el Presupuesto Nacional”.
En la misma línea, para Verónica Sosa de Economía & Regiones, “el balance anual del Sector Público Nacional presentaría déficit primario por primera vez en el actual modelo , incluso computando los recursos extraordinarios girados por el FGS de la ANSeS y las rentas contables del BCRA. Puesto en cifras, el rojo primario se acercaría a $13.000 millones, en tanto que descontando los $20.000 millones de recursos heterogéneos, la cifra sube a $33.000 millones, equivalente al 1.3% del PIB. Por otra parte, el pago de intereses de la deuda alcanzaría los $50.000 millones anuales, llevando el desequilibrio fiscal al 2.5% del producto bruto, y al 3.3% neto de extraordinarios”.
Si a este déficit fiscal, se agregan los vencimientos de capital de este año de la deuda pública, del orden de los $ 44.000 millones (la mitad en moneda extranjera), “las necesidades financieras totales que debería cubrir el Estado Nacional durante todo 2012 se ubicarían entre los $ 86.000 millones y $ 107.000 millones” , dice Nadin Argañaraz.
Una parte el Gobierno ya lo tiene cubierto porque tiene las cajas del Central, el Nación , ANSeS y Lotería para tomar $ 62.000 millones.
Le quedaría aun una brecha de entre $ 24.000 millones y $ 45.000 millones. Y por la reforma de la carta orgánica del BCRA, el Gobierno podría recurrir a recibir más reservas y/o Adelantos Transitorios del BCRA, con lo que “podría terminar de cerrar el bache financiero resultante”, concluye Argañaraz.
Lo mismo opina Castillo. “Más allá del nuevo deterioro fiscal, la Nación tiene cubiertas todas sus necesidades de financiamiento , porque cuenta con los diferentes mecanismos de financiamiento, principalmente concentrado en la asistencia financiera del BCRA”.
 Economistas del Banco Ciudad plantean que “estos datos muestran que no sólo las Provincias se encuentran fiscalmente ahogadas , sino que las finanzas nacionales también sufren por el deterioro de la situación económica. La pequeña (gran) diferencia pasa porque el Gobierno Nacional cuenta con el BCRA para cubrir su brecha financiera, mientras que los principales distritos no pueden acceder a una ventanilla de liquidez equivalente para hacer frente a una situación más que compleja”.
 Todo esto tiene consecuencias, como la inflación que se mantiene firme en torno del 24% anual , en tanto para contrarrestar la caída de las reservas y la salida de capitales se restringieron las operaciones cambiarias, generando un mercado paralelo, con una brecha de casi el 30%. El Estudio Bein calcula que a fin de año las reservas quedarían en US$ 43.500 millones, unos US$ 3.000 millones menos que a fines de 2011.

Por  ISMAEL BERMÚDEZ.

Publicado por clarin.com



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55. Sufrir con lo nuestro. Sin viento de cola... ni barco Ni las opiniones que atribuyen el freno de la economía a la crisis global ni aquellas que lo explican sólo por factores internos logran abarcar el fenómeno. Pero hay recetas que siempre son erróneas. Por Enrique Szewach. Publicado por perfil.com


En las últimas semanas, y a partir de declaraciones de la Presidenta atribuyendo los actuales problemas económicos de la Argentina y, en especial,  los futuros, a que “el mundo se nos cayó encima”, los economistas cercanos al  Gobierno (si tal especie existe) argumentaron que “si cuando nos iba bien decían que era viento de cola, ahora que nos va mal, no pueden decir que no es el mundo”. 

Con el mismo criterio, podría responderles que “si cuando nos iba bien no era el viento de cola, sino el modelo, ahora que nos va mal, también es el modelo”.

La verdad, como casi siempre, camina por el medio.

La Argentina de 2003 partió de un escenario de default de la deuda pública; bajísimos salarios; alto desempleo; gran capacidad ociosa; tipo de cambio recontra alto. 

Es decir, condiciones y precios relativos extraordinariamente favorables para la producción de exportables y de sustitutos de importaciones. 

Estas condiciones se insertaron en un mundo que había descubierto la “cadena de la felicidad”, de la mano de un inédito populismo financiero en los países centrales (mezcla letal entre innovación financiera e irresponsabilidad política) y de gobiernos de la Europa mediterránea, endeudándose sin límites, gracias a la baja de tasas y la ampliación del crédito, consecuencia de la desaparición de sus “malas monedas” y su reemplazo por el euro. 

Todo esto acompañado de la particular inserción de China e India al circuito de producción y consumo global.

Mientras esas condiciones se mantuvieron,  el mundo emergente creció con cierta fuerza, gracias a la suba de los precios de los productos que vendemos. 

Sin embargo, debido al populismo vernáculo, los precios relativos a favor de los exportables y sustitutos de importaciones se fueron deteriorando, ya desde la gestión Néstor.

Se intervino en el mercado energético, desalentando la inversión, y la oferta con precios artificialmente bajos. 

Se subsidiaron los consumos de servicios públicos, financiando la fiesta con aumento de la presión impositiva, y luego con emisión e inflación. 

Se destruyó el mercado agropecuario, induciendo a una mayor sojización, al intervenir en los mercados de carne, maíz y trigo, entre otras cosas.

Se alentó un crecimiento artificial del salario real, bien por encima de las mejoras de productividad. 

Se regalaron millones de jubilaciones a quienes no las necesitaban y se incrementaron fuertemente las jubilaciones mínimas, agravando la crisis financiera de la Anses, que no fue mayor porque no se ajustaron las jubilaciones de monto superior. 

Aumentó el empleo público. Se destruyó el Indec y sus estadísticas, impidiendo de esta forma una pesificación de los ahorros con indexación, y cerrando el acceso a nuevo financiamiento público, lo que obliga a cancelar no sólo intereses, sino también capital. 

Cuando la crisis internacional y/o el clima desplomaron los precios de la soja o las cantidades producidas, se inventaron “fondos anticíclicos” de urgencia, expropiando los fondos de pensión –destruyendo aún más el ahorro en pesos de largo plazo– y tomando por asalto las reservas del Banco Central y la máquina de imprimir. (Siempre con los votos de muchos “opositores”.) 

La inflación se aceleró, y la caída del tipo de cambio real se vio compensada, en principio,  por la devaluación del dólar y la apreciación de las monedas de los socios comerciales.

Pero el desorden macroeconómico, finalmente, pasó la cuenta. 

Faltan dólares, porque la destrucción de oferta exportable redujo la posibilidad de financiar el crecimiento de las importaciones, y porque la política económica expuesta dejó como única alternativa de ahorro líquido la dolarización de portafolios.

El mundo está cambiando, es cierto, porque el dólar ha frenado transitoriamente su devaluación, para dar espacio a la más necesaria del euro,  obligando a todas las monedas regionales a devaluarse, lo que frena el flujo de capitales a la región. 

Porque China está intentando también cambiar su modelo. 

Porque Europa está en recesión.

Pero nada de lo que se está haciendo localmente es solución: todo se reduce a cerrar la economía, a impedir la dolarización de los ahorros (aunque no genere más dólares) y a redistribuir los costos del ajuste con la lógica de “amigo/enemigo”, “votante/no votante”.

En síntesis, el mundo hace lo suyo, pero nosotros hemos hecho mucho más. 

La buena noticia es que lo nuestro es reversible.

Por Enrique Szewach. 

Publicado por perfil.com



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